Defensa de la libertad

3 de septiembre de 2009

• Alejandro Baldiazón leyó el editorial del Diario La Hora en donde claramente se señala que el Artículo 35 de la Constitución de la República como el Artículo 35 de la Ley de Emisión del Pensamiento, regulan que los señalamientos contra los funcionarios públicos no constituyen delito.

Los gobiernos totalitarios buscan a través del terror arrebatar la libertad de expresión a los ciudadanos, la buena noticia es que la población está empezando a despertar y a luchar para que no se cometan más injusticias.

Las corrientes de los gobiernos socialistas son totalmente antidemocráticas, hacen creer a la población que sus objetivos persiguen el bien colectivo, cuando en realidad lo que persiguen son sus bienes particulares.

No olvide que la libertad de expresión es la que permite decir que se goza de las otras libertades.

[audio:http://files.libertopolis.com/audio/2009/sep/CVA090901.mp3]

Redactado por: María Reneé Ordoñez

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3 Comments

  1. Luis Alfredo Aragón D. el 9 de septiembre de 2009 a las 12:20

    Este señor quiere la guayaba. Si la llega a ganar borrará de su SOFTWARE el artículo 35. Así son los politiqueros en campaña. Lo malo es que uno ya no cree en nada.

  2. Luis Alfredo Aragón D. el 11 de septiembre de 2009 a las 08:59

    Esta mañana oyendo el programa de Estuardo Zapeta, alcancé algo del final, cuyo tema era la pena de muerte. Creo que debemos iniciar una campaña a efecto de que se aplique a los 35 delincuentes sentenciados, y a todos esos salvajes que diario matan sin temor de Dios y sin remordimientos, a cualquier persona, sin distinción de edad o sexo. Esos no se regeneran.

  3. Carlos CHang el 11 de septiembre de 2009 a las 13:36

    Solo unos versos de este gran poeta Chiquimulteco, que fué perseguido y encarcelado por Justo Rufino Barrios a tal grado que mando a matar a sus padres, y mandado al exilio, todo por expresar sus ideales de libertad.
    Dedicado a todos los amantes de la libertad de expresión. Saludos.

    EN LA CARCEL

    ¿Y qué? Ya ves que ni moverme puedo
    y aún puedo desafiar tu orgullo vano.
    ¡A mí no logras infundirme miedo
    con tus iras imbéciles, tirano!

    Soy joven,fuerte soy,soy inocente
    y ni el suplicio ni la lucha esquivo;
    me ha dado Dios una alma independiente,
    pecho viril y pensamiento altivo.

    Que tiemblen ante ti los que han nacido
    para vivir de infamia y servidumbre,
    los que nunca en su espíritu han sentido
    ningún rayo de luz que los alumbre;

    los que al infame yugo acostumbrados
    cobardemente tu piedad imploran;
    los que no temen verse deshonrados
    porque hasta el nombredel honor ignoran.

    Yo llevo entre mi espíritu encendida
    la hermosa luz del entusiasmo ardiente;
    Amo la libertad más que la vida
    y no nací para doblar la frente.

    por eso estoy aquí do altivo y fuerte
    tu fallo espero con serena calma;
    porque si puedes decretar mi muerte
    nunca podrás envilecerme el alma.

    ¡Hiere! Yo tengo en la prisión impía
    la honradez de mi nombre por consuelo.
    ¿que me importa no ver la luz del día
    si tengo en mi conciencia la del cielo?

    ¿Que importa que entre muros y cerrojos
    la luz del sol, la libertad me vedes,
    si ven celeste claridad mis ojos,
    si hay algo en mí que encadenar no puedes?

    Sí; hay algo en mí más fuerte que tu yugo,
    algo que sabe despreciar tus iras
    y que no puedes sujetar, verdugo,
    al terror que a los débiles inspiras.

    ¡Hiere…! Bajo tu látigo implacable,
    débil acaso ante el dolor impío
    podrá flaquear el cuerpo miserable,
    pero jamás el pensamiento mío.

    Más fuerte se alzará, más arrogante
    mostrará al golpe del dolor sus galas:
    el pensamiento es águila triunfante
    cuando sacude el huracan sus alas.

    Nada me importas tú, furia imponente,
    víctima del placer, señor de un día;
    si todos ante ti doblan la frente
    yo siento orgullo en levantar la mía.

    Y te apellidas liberl, ¡bandido!
    tú que a las fieras en crueldad igualas,
    tý que a la juventud has corrompido
    con tu aliento de vívora que exhalas.

    Tú que llevas veneno en las entrañas,
    que en medio de tus báquigos placeres,
    cobarde, ruin, y criminal te ensañas
    en indefensos niños y mujeres.

    Tú que el crimen ensalzas y escarneces
    al hombre del hogar, al hombre honrado;
    tú, asesino, ladron, tú que mil veces
    has merecido la horca por malvado.

    Tú, ¡liberal …! Mañana que a tu oído
    con imponente furia acusadora
    llegue la vos del pueblo escarnecido
    tronando en tu conciencia pecadora…

    Mañana que la patria se presente
    a reclamar sus muertas libertades
    y que la fama pregonera cuente
    al asombrado mundo tus maldades;

    al tiempo que maldiga tu memoria
    el mismo pueblo que hoy tus plantas lame,
    el dedo inexorable de la historia
    te marcara comoa Nerón ¡infame!

    Entonces de esos antros tenebrosos
    donde el honor y la inocencia gimen;
    donde velan siniestros y espantosos
    los inicuos esbirros de tu crimen;

    de esos antros sin luz y estremecidos
    por tantos ayes de amargura y duelo;
    donde se oye entre llantos y gemidos
    el trueno de la cólera del cielo,

    con aterrante voz, con prolongada
    voz, que estremezca tu infernal caverna
    se alzará cada víctima inmolada
    para lanzartemaldición eterna.

    En tanto, hiere déspota arrebata
    la honra, la fé, la libertad, la vida;
    tu misión es matar; ¡sáciate, mata,
    mata y bañate en sangre fraticida!

    Mata, Caín, la sangre que derrames
    entre gemidos de dolor prolijos
    ¡Ho! infame, el mayor de los infames,
    irá a manchar la frente de tus hijos.

    Aquí tienes también la sangre mía
    sangre de un corazón joven y bravo,
    no quiero tu perdón, me infamaría…
    Mártir prefiero ser, a ser esclavo.

    ¡Hiereme a mí que te aborrezco, impío!
    a ti que con crueldades inhumanas
    mandaste a asesinar al padre mío
    sin respetar sus años ni sus canas.

    Quiero que veas que tu furia arrostro
    y sin temblar que agonizar me veas,
    para lanzarte una escupida al rostro
    y decirte al morir: ¡maldito seas!

    FIN

    Poema de Ismael Cerna dedicado a Justo Rufino Barrios.

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